
El día se consume, se vuelve noche. Quema el borde de su alma. En la noche estalla en chispas de soles y se vuelve el fin del fuego, el polvo de huesos. La noche acuchilla su aliento, se traga entera su lengua, voltea, invierte, regresa. En la noche ve lo real, oculto por la mentira del dia. Ojos cocidos, cerrados. Sonrisas de dientes blancos. El sueño camina y habla. Y los pies marcan el tiempo de un tambor inexistente
* Nick Powell, - The invisible -

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